¿Láser, Plasma o Bótox? :: Mi primer tratamiento

domingo, 30 de agosto de 2015


Reconozco que si bien llevo años relacionada a esta industria, no me atrevía a ir más allá del maquillaje y entregarme a algún centro de estética. Como a cualquiera de nosotras, la vanidad también a veces me juega alguna mala pasada, por lo que debo reconocer que algo como mi rosácea, ya me estaba empezando a molestar en algunos de los tutoriales que tanto disfruto hacer.
Una amiga me comentó de una nueva Clínica Estética dirigida por un Cirujano Plástico de renombre que había traído un nuevo tratamiento a Chile, además de técnicas de rejuvenecimiento a través de la fijación de tejidos…

Sin nada que perder y mucha curiosidad para satisfacer, concerté una primera cita. La Clínica ubicada en un edificio en Vitacura con Luis Pasteur, ostentaba su logo en la puerta: Rejuvemed.
Lo primero que llamó mi atención fue que el director de la Clínica, el doctor Gustavo Alfaro, me recibió en su oficina, y antes que todo se dio el tiempo necesario para saber mis hábitos, mi estilo de vida, mis preocupaciones y mis necesidades. Me comentó sobre la importancia de estar consiente de lo que hacemos día a día y entender por qué lo hacemos, desde lo que comemos, hasta el tema holístico.
En una conversación grata, muy filosófica y fundamentalista, donde la estética y la vanidad quedaban relegadas a quinto plano; mi historial de operaciones, médicos, nariz, boca, y todas las aprehensiones que pudiera tener, las cuales se traducían en que le tuviese pavor a cualquier tipo de tratamiento cosmético por mínimamente invasivo que fuese, estaban ya sobre la mesa.
La empatía y sentir que realmente me estaban escuchando, me llevó a confiar  que no quería solamente venderme su “producto”, sino mas bien llegar a qué procedimiento se debía aplicar de acuerdo a mi persona, porque ningún procedimiento sirve si no lleva un proceso de cabeza asociado.
“La búsqueda de la belleza debe ser desde el interior…” – con esas palabras, ratifiqué que estaba en el lugar adecuado para mí, dónde el enfoque del médico se alineaba con mi creencia sobre el maquillaje, por lo que dejando de lado mis miedos, la cita para mi Láser Neodimio-YAG (láser para la rosácea y las telangiectasias o arañas vasculares), quedó agendada.
Para mi primera sesión, dado que el láser se ocupa con intensidad y en barrido para tratar la rosácea, probaron en una zona reducida para ver cómo reaccionaba mi piel, mientras comenzaban con el trabajo puntual para las telangiectasias, cauterizándolas. El procedimiento duró aproximadamente una media hora, alternando compresas de frío con el láser.






Me dijeron que podrían salir pequeñas ampollitas puntuales en los puntos que se cauterizaban, por lo que era primordial un cuidado extremo del sol y roces, ya que la piel queda considerablemente delicada en esas áreas.
Debo decir que los primeros días me parecía a la novia de Frankestein y andaba por las penumbras oculta de cualquier rayito de sol, como un alter ego vampirezco.
Las ampollas pasaron a ser pequeñas costras las cuales se cayeron con el pasar de los días. Poco a poco mi piel se fue recuperando y me pude dar cuenta que más de un 90% de las venitas no estaban.
Para cuidar mi piel durante la primera semana usé la Cicabio Crème de Bioderma en los puntos trabajados.
Luego de 4 semanas volví a mi segunda sesión, y gracias a que mi piel había reaccionado de buena manera a la prueba anterior, me aplicaron el láser de barrido contra la rosácea.
Si bien mi piel quedó bastante sensible y reactiva los primeros días, como si estuviese con una rosácea constante, ya se podía entrever cuál sería el resultado. Una piel más saludable, luminosa, con un aspecto radiante y rejuvenecida, iba emergiendo bajo la capa mas externa y carreteada de mi cara, cual cebolla.


Pero no fue fácil, ya que esta etapa del tratamiento requirió un cuidado intenso. Evitar cambios bruscos de temperatura, eliminar la champañita por completo, no utilizar ningún tipo de crema con ácidos, y nada de deporte… en resumen nada vaso dilatador.
Como constante hidratación, nuevamente usé la Cicabio Crème de Bioderma en las zonas tratadas.
A rasgos generales, además de paciencia para darle el tiempo necesario a nuestra piel para que se recupere, cada tratamiento mínimo debe contar con entre 2 y 4 sesiones de acuerdo a la intensidad, tipo de tratamiento y necesidades del paciente. Toda la info, tipos de tratamientos y más, la pueden revisar en www.rejuvemed.cl.

Para terminar, mis recomendaciones en pos de lograr el mejor resultado posible son: seguir las instrucciones al pie de la letra, hacerlo en invierno y ser full matea con los cuidados. Así, los resultados valdrán tanto la pena, que como en mi caso, a pesar de mis miedos y los sacrificios asociados a los tratamientos, voy a volver a Rejuvemed por más. Mi próximo experimento; Plasma rico en Plaquetas. Stay tunned...


2 meses después de mi primera sesión mi piel luce así.


Proudly designed by | mlekoshiPlayground |